Interiorismo y decoración

Decora tu hogar con arte

Decorar tu casa

Comenzar una nueva vida en un nuevo hogar es algo emocionante, así como darle un cambio estético a donde ya habitamos. La decoración de nuestra casa es algo que determinará cómo nos sintamos día a día, nuestras sensaciones y emociones durante el preciado tiempo que pasamos en ella. Por ello, la decoración no debe ser algo superfluo, que dejemos para última hora, sino un elemento importante en el bienestar de nuestra estancia en el lugar elegido.

Aquí, como artista y también como arquitecta de interiores, te daré algunos consejos…

¿Por dónde empezamos a decorar?

Cuando nos planteamos decorar tu casa por primera vez es buena idea empezar por el salón. Es el lugar más importante de la casa, donde disfrutáis de descansar un rato y donde la familia y amigos se reúne.

Para ello, es importante empezar a pensar en los muebles esenciales que no pueden faltar: el sofá, mesa, sillas.

¿Cómo elegir los colores de una habitación?

Vas a tener varias opciones a la hora de elegir los colores que predominen en una habitación o estancia a decorar.

Por un lado, el color viene determinado por las tapicerías o, por otro lado, según las tonalidades de las obras o pinturas que vayan a decorar tus muros.

Los colores de las tapicerías, tanto de sofás, sillas, alfombras, van a determinar los tonos de toda la estancia. Si quieres un ambiente más elegante, procura no mezclar muchas gamas de colores. Es decir, opta por colores cálidos o colores fríos. También puedes hacer combinaciones en las que se incluya un color cálido dentro de una gama fría y viceversa.

Si deseas que las tonalidades de los cuadros o pinturas que vayan a decorar tus paredes condicionen la decoración, tan sólo tienes que ceñirte a la gama de colores de ellos. Para apostar por esta opción y no volverte loc@, lógicamente, todos esos cuadros deben tener unos tonos similares.

¿Colores claros o colores fuertes?

Los colores neutros, luminosos y claros: para las paredes. No te vas a equivocar nunca. Si quieres dar un efecto más trendy, pinta una de las paredes de la habitación en un color más oscuro, pero solo una. Si son cuadros con tonos neutros y no muy saturados, como grises, blancos, ocres claros, tonos apastelados, etc., cualquier tonalidad le irá bien.

Los colores fuertes y saturados para los complementos, mucho más fáciles de sustituir si te aburres. Sin embargo, si los cuadros presentan colores intensos y saturados como rojos, amarillos fluorescentes, condicionarán mucho el juego posterior de colores del resto de la estancia.

Los colores, según la estancia: los tonos cálidos van mejor en el living, la entrada y la sala de estar. Para los dormitorios van mejor los colores más tranquilos y relajantes.

¿Qué cuadros colocar en una habitación?

Elige los cuadros que van a decorar tu casa con el corazón. Piensa que pasarás mucho tiempo en tu hogar, sobre todo en aquellas habitación más vividas, como el salón. Las obras que decidas que vayan a decorar tus muros deben transmitirte buenas sensaciones. Para esto, no hay que ser un gran entendido del arte, simplemente, pararnos y sentir.

¿Qué condiciona la elección de los cuadros?

Sin embargo hay ciertas condiciones que harán que nos sintamos mejor o peor.

Por un lado, la altura de nuestras paredes. Con unas paredes altas, cualquier elemento que colguemos en ellas es válido. Pero si las paredes no son muy altas (menos de 3 metros), el colocar cuadros o tener muebles demasiados altos podría dar sensación de atosigamiento.

El color de los cuadros y objetos. Si estos elementos son en tonos oscuros, esto potenciará esa sensación de falta de espacio.

El espacio disponible: no todos tenemos la suerte de disponer de metros y metros de paredes, con lo cual, pensar y diseñar el espacio que tenemos disponible será fundamental para que los cuadros queden perfectos con respecto a la habitación. Para ello, no te queda más que tomar lápiz, papel y cinta métrica e ir tomando anotaciones, un pequeño esbozo de las dimensiones con las que cuentas. En función a eso, podrás seleccionar una pintura apaisada, vertical, más o menos grande.

Sin embargo, hay ciertos esquemas compositivos en decoración que siempre funcionan. Por ejemplo, sobre el sofá, al ser un mueble muy alargado, quedará siempre bien un cuadro de formato horizontal apaisado o dos cuadros haciendo simetría, uno al lado del otro.

¿Cómo colocar el cuadro respecto a un mueble?

Una norma que debes saber es que, el cuadro nunca debe ser más ancho que el mueble que se encuentra bajo él. Si fuera al contrario, desequilibraría la composición y carecería de armonía. Siempre debe ser unos dos o tres centímetros menos ancho. Usaremos este tip para colocación de cuadros sobre sofás, cómodas, armarios, etc.

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